La era del plástico

El derivado del petróleo ‘envuelve’ el planeta y copa los productos cotidianos

El plástico vive su época dorada. Este derivado del petróleo protagoniza de manera silenciosa nuestra vida cotidiana, con su presencia constante a través de las más variadas gamas de artículos, productos y objetos que han ido colonizando nuestro entorno. Este material inventado por el hombre ha pasado de no existir a estar omnipresente en todo el planeta. Y ya está dando la vuelta al mundo…

Se estima que la humanidad ha producido ya (desde mediados del siglo XX) unos 5.000 millones de toneladas de plástico, cantidad suficiente para envolver el planeta con una fina capa de film transparente (como el que se emplea para proteger la comida), según la original equivalencia que ha establecido recientemente Jan
Zalasiewicz, geólogo de la Universidad de Leicester (Reino Unido). El equivalente en film plástico ocuparía 462 millones de km2, una cantidad muy cercana a los 510.000 millones de km2 que se estima mide la Tierra si se considera como una esfera perfectamente redonda. La omnipresencia de polímeros plásticos en el planeta es uno de los elementos esgrimidos por los científicos que defienden que estamos en una nueva era geológica (al pasar del holoceno al antropoceno).

Más variedades

“Cada vez tenemos más sectores de aplicación de los plásticos”, resume Ángel Lozano, director general del Centro Español de Plásticos. Reforzados con fibra de carbono, se usan en el fuselaje de los aviones; con fibra de vidrio, se emplean para fabricar las palas de los aerogeneradores; barcos de recreo, piscinas…

Envases de plástico

Los automóviles han ido reemplazando el acero y el aluminio por plásticos (composites) en sus partes estructurales para reducir peso y ahorrar consumo de combustible. Los plásticos llegan a los sectores más inverosímiles, al mobiliario (se mezclan con la madera o la sustituyen); proliferan en el embalaje; copan los modernos utensilios de cocina; reemplazan a los tarros de cristal y los micropulverizadores de cosmética y se emplean como micropartículas en la pasta dentífrica. También entran en nuestro cuerpo. Con ellos, se pinchan las personas diabéticas, y la cirugía vascular los usa (stent) para abrir paso a las arterias casi obstruidas.

Casi todos los sectores marcan incrementos de producción y consumo, aunque destaca el del automóvil y el de envases y embalajes como grandes motores. Y la innovación tecnológica es constante. Ángel Lozano estima, sin embargo, que el plástico es un material injustamente denostado, aunque apunta que muchas veces su mala fama viene de las malas prácticas o la obsesión por bajar los costes, en detrimento de la calidad del producto.

Más problemas

Pero su éxito es también la principal debilidad. Los elevados volúmenes de consumo de plástico en el sector de los envases y embalajes, unido a su poco valor añadido, han consolidado un modo de producción de usar y tirar que da la espalda a la reutilización, lo que provoca la proliferación de residuos plásticos que dañan el medio ambiente.

Se estima que, cada año, al menos ocho millones de toneladas de plásticos van a parar a los océanos. Se está vertiendo a sus aguas el equivalente a la carga de un camión de basura cada minuto. Hasta ahora se han arrojado ya más de 150 millones de toneladas de plásticos en el océano.

Si continúa la tendencia actual, se prevé que para el 2025 el océano albergará una tonelada de plástico por cada tres toneladas de pescado, mientras que para el 2050 el plástico ya sobrepasará el peso del pescado en el mar, a no ser que la industria tome medidas para evitarlo. Así lo indica un estudio de la navegadora Ellen MacArthur presentado en el Foro Económico Mundial de Davos.

Los científicos han hallado un incontable número de pequeños fragmentos a la deriva en el mar y en el fondo de los océanos, en donde alfombran el lecho marino. “Los grandes plásticos causan importantes problemas a aves marinas, cetáceos y tortugas marinas, que confunden el plástico con posibles presas o medusas. Los ingieren y pueden provocar problemas digestivos e incluso la muerte”, dice Álex Aguilar, director del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la UB (Irbio).

Nueva amenaza para la vida marina

Además, en el mar, se desmenuza y acaba convertido en microplásticos que filtran mejillones, sardinas y otros peces, que los van asimilando como productos contaminantes que pueden pasar a la cadena alimentaria humana. “Otro problema es que a los plásticos se adhieren los contaminantes orgánicos (bifenilos policlorados, PCB), con lo que los van incorporando a los organismos vivos”, añade Aguilar.

Los plásticos son la punta de lanza de la nueva economía. Sus propiedades son imbatibles: flexibles, dúctiles, moldeables… Sin embargo, no siempre son reciclables y, en segundo lugar, convertidos en envases y embalajes u otros productos de un solo uso, acaban muchas veces abandonados en el medio cuando fallan los sistemas de recogida y también de tratamiento.

Análisis de pescado con restos de plástico en el tracto digestivo

“El gran problema de los plásticos procedentes del petróleo es que no pueden ser metabolizados por los ciclos de la naturaleza. Sólo termoplásticos, como el poliestireno, el poliéster o el PET (tereftalato de polietileno), se pueden fundir para darles otra forma para ser reaprovechados y convertidos en otros plásticos, y siempre que se recojan selectivamente; pero los plásticos termoestables, difícilmente son reciclables”, explica Víctor Mitjans, de la Fundació per a la Prevenció de Residus, entidad que ha elaborado las recomendaciones para reducir los plásticos superfluos que acompaña esta información. Mitjans es por eso partidario de fomentar los plásticos biodegradables (bolsas compostables para la basura…).

Gestión adecuada y reciclaje

Pese a que hace ya dos décadas que se introdujeron los símbolos que marcan que un plástico es reciclable, se estima que sólo el 14% del plástico de envases y embalajes es recogido para ser reciclado en todo el mundo. Se calcula que un 40% del material de envases y embalajes mundial es enviado a vertedero; un 32% se abandona y no tiene gestión adecuada. Aproximadamente, un 14% sirve para ser incinerados y recuperar la energía.

Crecientes volúmenes de plásticos de un solo uso provocan además extracostos a la economía (el residuo lo acabamos pagando en impuestos), lo que destruye el valor de este recurso y mina su prestigio. Sin embargo, la industria del reciclado está condicionada por el descenso de los precios del petróleo. Con los actuales precios del crudo (40 dólares el barril) es más caro el procesos de recuperación y reciclado que usar crudo virgen. Resolver el problema no será fácil, especialmente si la industria se encuentra bajo la presión para producir más y satisfacer las demandas crecientes en los mercado y no hay freno al uso de plásticos mixto que hacen imposible la tarea de reciclar sus componentes.

Fuente: lavanguardia

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